miércoles, 2 de marzo de 2016

Jesús nunca existió- SAGA: por Silvina Dabini.

Hola a todxs,es bueno para mí volver a escribir una reseña porque ello implica, entonces, que otro autor ha puesto también su vista sobre mi trabajo y hemos podido intercambiar ejemplares en forma amistosa y solidaria. Como sabrán, no reseño libros en general, solo en los casos en los que intercambio material con colegas y ellos me confieren el honor de hacerme partícipe de sus historias, y de algún modo también de sus vidas.
En esta oportunidad quiero escribir sobre el Libro "Jesús nunca existió", escrito por la querida colega Silvina Dabini. Aunque no viene al caso, sí lo quiero destacar: cada vez que crucé palabras con Silvina, ha sido realmente un placer y se ha mostrado muy atenta y solícita. Agradezco a la autora por la buena onda quien,por cierto, también se ha sumado a la lectura de mi libro.
Ahora bien, vamos de lo general a lo particular: el título es sin dudas lo que ya de entrada te genera una especie de disparo a la psiquis desde corta distancia. Algunos seguramente se sentirán molestos y otros lo considerarán como algo cierto, yo me corro de ese lugar porque la realidad es que eso nunca estuvo en discusión dentro de esta novela. Ya el título nos advierte que vamos a tener que leer entre líneas y eso me encanta (punto a favor).
Para empezar: tenemos como protagonista de esta epopeya (en sentido metafórico) a Sebastián: un enfermero un tanto atormentado que vive enfadado tanto con la vida que no ha tenido, como por el menosprecio que tiene consigo mismo. Carga con la triste maldición de la pérdida en sentido amplío: quizás porque también él esté un tanto perdido. Malhumorado y calentón (sepan disculpar el argentinismo), aunque honesto y considerado. "Sebas" o "Pipo", como le dicen en forma afectuosa, irá avanzando en la historia que se presenta ante nosotros como un rompecabezas (punto a favor). Ojo con pasar por alto algunas descripciones o detalles que la autora nos sirve en bandeja, porque esos pequeños guiños te ayudan a unir las piezas que se van amontonando, poco a poco, sobre cada capítulo. No sobra ni falta ningún personaje, todos están ahí por algo. Tenés que tener algo de paciencia con los nombres porque si bien no son tantos, de tanto en tanto, puede que tengas que retroceder para ver quién era quién (punto neutral). Bueno, acá viene la opinión: El libro me gustó mucho, rondando el espectro visible del "muchísimo" y eso en mi escala de valores es el puntaje más alto que le he dado, por el momento, a otro colega. Aprecio realmente que la autora haya querido dejar una huella, un mensaje y una enseñanza. Pero lo que más destaco es que, en apariencia, ella no lo intenta en absoluto. No hay un mensaje moralizante en forma explicita y eso, sin dudas, fue lo que realza la obra. Yo creí que iba a ser como otros libros que abordan temas sobre religión, fe y autosuperación, pero no. El libro, en realidad, quiere decirte otra cosa: casi un mensaje personalizado y adoro los libros que varían las interpretaciones entre lector y lector. Me hace pensar que la autora se tomó el trabajo de escribirlo considerando la multiplicidad de ojos que podrían leerlo y es como si, en cierta forma, lo haya escrito especialmente para cada uno de nosotros.
Algo que en lo personal me hubiese gustado añadir: creo que en algún momento daba para que el personaje reflexionara, entre diálogo y diálogo, sobre las cosas que iba descubriendo. Llegando a determinado punto, perdemos al narrador omnisciente y los personajes toman casi el total control del libro volcándose casi por completo al diálogo. Este fue para mí el único punto en contra. Me hubiese gustado llegar al final un poquito más acompañado de la voz que se eleva por encima de los personajes. La trama no era tan sencilla, o por lo menos para mí, y en ese punto me hubiese venido bien la mirada de alguien neutral y objetivo.
Recomiendo este libro a toda persona que quiera reflexionar sobre la existencia humana, el aprendizaje, la pérdida,los modos vinculares tóxicos y repetitivos y la oportunidad como sendero sinuoso de constante búsqueda para la superación. Si pueden comprarlo, realmente vale la pena. Y sí, preparate porque está lleno de golpes bajos. Cristian Arlia Ciommo

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