Hola a todos, luego del laargo tiempo que me tomé para escribir y corregir lo que será mi segunda novela, vuelvo a las andanzas para reseñar otro libro de un autor nacional que intercambió ejemplares conmigo.
"Memorias de Akasha" es una novela que hace tiempo tenía ganas de leer. También pude conocer a Rodrigo, su autor, e intercambiar unos cuantos comentarios sobre el panorama actual de la literatura emergente.
Ya desde un principio sabía que me iba a encontrar con un libro con muchos condimentos, desde la reflexión, la acción ¿y por qué no también su cuota de drama existencial? Me habían advertido que debía leerlo con mucho detenimiento y prestándole mucha atención, sobre todo, a los capítulos finales. Pero, dado que me encantan los finales complicados, por no decir retorcidos, decidí adentrarme en la lectura sin tanto preámbulo.
La historia está muy bien lograda, sin ninguna contradicción en absoluto. Más de un ansioso se habrá tentado a pensar, en más de una oportunidad, que los conflictos se habían resulto demasiado fácil o con ciertas contradicciones, pero no. Rodrigo nos sorprendía siempre con un giro, inesperado y sorprendente, mediante el cual nos invitaba cambiar de hipótesis. En lo personal me gustó mucho que no me haya convertido en un mero espectador pasivo. Todo el tiempo te replanteabas partes enteras del argumento, y te invitaba a sacar conclusiones respecto de cada cosa nueva que aparecía. Yo le encontré un interesante planteo respecto de las presiones que ejerce el individuo como cuerpo social dentro de las comunidades virtuales que se van construyendo en su periferia como sujeto.
Ciertamente el final me pareció totalmente comprensible y no me generó la dificultad que estaba esperando. Sin spoilear, obviamente, recomiendo antes de leer el último capítulo y el epílogo, volver al capítulo uno. Y al llegar al epílogo prestar atención a esos datos que normalmente los ansiosos solemos registrar superficialmente por querer llegar al final. Si hacen bien esa tarea serán recompensados con un pequeño plus en el significado final de la obra. De todos modos se puede sobrevivir sin él, y también se puede llegar a deducir eso también sin él.
La escritura claramente es una cuestión de estilos, en lo personal yo hubiera partido en dos algunos capítulos, no tanto por la extensión, sino por cuestiones acontecidas en ellos que dotaban al lector de demasiados datos, todos juntos, y que podía complicar el trabajo de identificar la información relevante de la pintoresca. Pocas veces un libro me dio tanto tema de conversación con su autor, más que nada porque pude hablar con Rodrigo no ya de la interpretación de la obra, sino de la resignificar. Y si un libro te permite resignificar su contenido, seguir preguntando y explorando en su interior, sin dudas vale la pena.
Gracias Rodrigo por darme la oportunidad de leerte, y sobre de todo de poder conocerte e intercambiar interesantes ideas sobre los conceptos y sentidos de las cosas. Si no lo leyeron, se los recomiendo. Es un autor que seguramente llegará lejos, y se lo merece.
"Memorias de Akasha" es una novela que hace tiempo tenía ganas de leer. También pude conocer a Rodrigo, su autor, e intercambiar unos cuantos comentarios sobre el panorama actual de la literatura emergente.
Ya desde un principio sabía que me iba a encontrar con un libro con muchos condimentos, desde la reflexión, la acción ¿y por qué no también su cuota de drama existencial? Me habían advertido que debía leerlo con mucho detenimiento y prestándole mucha atención, sobre todo, a los capítulos finales. Pero, dado que me encantan los finales complicados, por no decir retorcidos, decidí adentrarme en la lectura sin tanto preámbulo.
La historia está muy bien lograda, sin ninguna contradicción en absoluto. Más de un ansioso se habrá tentado a pensar, en más de una oportunidad, que los conflictos se habían resulto demasiado fácil o con ciertas contradicciones, pero no. Rodrigo nos sorprendía siempre con un giro, inesperado y sorprendente, mediante el cual nos invitaba cambiar de hipótesis. En lo personal me gustó mucho que no me haya convertido en un mero espectador pasivo. Todo el tiempo te replanteabas partes enteras del argumento, y te invitaba a sacar conclusiones respecto de cada cosa nueva que aparecía. Yo le encontré un interesante planteo respecto de las presiones que ejerce el individuo como cuerpo social dentro de las comunidades virtuales que se van construyendo en su periferia como sujeto.
Ciertamente el final me pareció totalmente comprensible y no me generó la dificultad que estaba esperando. Sin spoilear, obviamente, recomiendo antes de leer el último capítulo y el epílogo, volver al capítulo uno. Y al llegar al epílogo prestar atención a esos datos que normalmente los ansiosos solemos registrar superficialmente por querer llegar al final. Si hacen bien esa tarea serán recompensados con un pequeño plus en el significado final de la obra. De todos modos se puede sobrevivir sin él, y también se puede llegar a deducir eso también sin él.
La escritura claramente es una cuestión de estilos, en lo personal yo hubiera partido en dos algunos capítulos, no tanto por la extensión, sino por cuestiones acontecidas en ellos que dotaban al lector de demasiados datos, todos juntos, y que podía complicar el trabajo de identificar la información relevante de la pintoresca. Pocas veces un libro me dio tanto tema de conversación con su autor, más que nada porque pude hablar con Rodrigo no ya de la interpretación de la obra, sino de la resignificar. Y si un libro te permite resignificar su contenido, seguir preguntando y explorando en su interior, sin dudas vale la pena.
Gracias Rodrigo por darme la oportunidad de leerte, y sobre de todo de poder conocerte e intercambiar interesantes ideas sobre los conceptos y sentidos de las cosas. Si no lo leyeron, se los recomiendo. Es un autor que seguramente llegará lejos, y se lo merece.

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